Peloteros regulares de menor rendimiento en Series Nacionales (Primera parte)

Por: Arian Castro

A la hora de hablar del mundo de los deportes siempre resulta un tema recurrente encumbrar a las grandes figuras. Esos exponentes que, por sus destacadas actuaciones, se han ganado la etiqueta de inmortales y muchos de los cuales constituyen objeto de admiración tiempo después de su retiro.


En el caso de las Series Nacionales cubanas queda clara la existencia de jugadores que se han ganado un lugar entre los mejores, pero esta vez daremos un giro de 180 grados. En esta ocasión, nuestro objetivo de análisis serán los peloteros de más bajo rendimiento que han pasado por nuestros clásicos nacionales y, aun así, han logrado mantenerse como regulares en las alineaciones de sus respectivos equipos durante más de cinco temporadas.


Existen varios motivos por los cuales un pelotero de poco rendimiento ofensivo se mantenga como titular. Fundamentalmente por tener un rendimiento defensivo que sea muy valioso para su novena o por la inexistencia de otro pelotero que le genere competencia interna en su posición. En este caso de los jugadores de posicion solo tomaremos en cuenta su rendimiento ofensivo.

Cuando analizamos el promedio ofensivo resulta sorprendente la existencia bateadores con averages tan bajos, al punto de no promediar ni siquiera por encima de .200 tomando en cuenta el carácter ofensivo que ha tomado el campeonato cubano sobre todo en los últimos tiempos. Sin embargo, esta situación era totalmente inversa durante las primeras Series Nacionales debido a la combinación de un picheo de gran calidad sumado a una pelota de poco bote.


La lista quedó encabezada por Gustavo Trespalacio, Gilfredo Landa e Inocente Aparicio, tres nombres que al igual que el resto que conforman esta lista no figuran por ser conocidos ni mucho menos, lo cual se refleja en sus promedios de bateo que apenas supera el .150.

En cuanto al promedio de embasado sorprende igualmente encontrar a peloteros que no figuran en el top diez anterior, relacionado con el average ofensivo, lo que nos da a entender su pobre habilidad para embazarse por la vía de la base por bolas. Por otra parte, algunos repiten en la lista anterior, pero no es esto lo que más resalta a la vista, sino el hecho de que presentan un OBP más bajo que su average.


La lista es encabezada por Carlos Triana, Efraín Hernández, los cuales se enmarcan dentro de esos casos que presentan menos promedio de embasado que average ofensivo. Luego encontramos a Inocente Aparicio, quien repite como tercero con relación a la lista de los peores en average.

Lógico es pensar que muchos nombres repitan de las listas anteriores, puesto que su pobre actuación con el madero al hombro repercute en la cantidad de bases que hayan podido alcanzar producto de estas. Aunque es válido destacar que, si algunas de estas conexiones les permitió alcanzar más de una base, puede repercutir en tener una ubicación no tan arriba en esta negativa lista.


Encabezando el listado se encuentran nuevamente Gilfredo Landa y Gustavo Trespalacio con promedios que no llegan a los .200, lo cual resulta sumamente sorpresivo tomando en cuenta que los mejores en ese acápite en nuestros Clasicos Nacionales sobrepasan los .600 de slugging.

En el caso del OPS resulta lógica la selección de los menos destacados puesto que se trata de una estadística que suma el porcentaje de embazado con el slugging, por lo que no sorprende que nuevamente Gustavo Trespalacio y Gilfredo Landa sean nuevamente los de menor rendimiento en este acápite con promedios sumamente bajos para esta estadística.


Quizás, la particularidad de una selección como esta constituya el hecho de que se trata de jugadores desconocidos, mismos que han quedado en el anonimato con el paso de los años, significando la estadística el único registro de sus respectivas carreras. Sin embargo, resulta valido mencionar y señalar que jugaron durante varios años como titulares en sus equipos.


Queda claro que los nombres de Gustavo Trespalacio, Gilfredo Landa o Efraín Hernández no serán de los que los aficionados hablen en las calles, pero también forman parte de nuestra historia beisbolera.

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