LA HISTORIA NO CONTADA DE MANUEL ENRIQUE «AMORÓS» HERNÁNDEZ

Por: Adonay Villaverde


Cualquier persona que se ponga a investigar sobre la 1ra Serie Nacional de Béisbol, se topará con un lanzador de tan solo 17 años de edad llamado Manuel Enrique Hernández, conocido por el apodo de «Amorós» debido a su origen matancero y parecido físico con el homónimo jugador profesional. Este lanzador fue el más destacado de ese primer campeonato al liderar varios acápites como el de victorias con 6, ponches con 94 y ser el puntal de la rotación de Occidentales, quienes ganaran el título en ese torneo.

He aquí algunos de sus registros. Foto: G-CIB

Lo cierto es que «Amorós» Hernández se convirtió en el ídolo mediático de las multitudes, ya que ocupaba los principales cintillos de la prensa y fue usado como principal referencia del nuevo pelotero «libre» amateur que suplantaba al viejo jugador profesional «esclavo», que se pretendía crear en la Cuba de aquel entonces.

Al investigar, mi primera sorpresa fue que este jugador no fuese incluído en el equipo Cuba que participaría en los IX Juegos Centroamericanos y del Caribe celebrados en Kingston, Jamaica. ¿Cómo el mejor pitcher del Campeonato Nacional no estaba en el equipo Cuba?


Realmente suena como algo increíble.
Otro caso similar era el de Tomas Soto, quien tampoco fue convocado y fue el mejor bateador del campeonato. Pero la situación de Soto ha sido aclarada en múltiples ocasiones, en especial en los espacios televisivos «Confesiones de Grandes» y «Glorias Deportivas».

«Amorós» Hernández había estado en campos de entrenamiento para talentos de equipos profesionales. Aunque no había firmado contrato alguno, sí se tomó fotos con el uniforme de un equipo de Grandes Ligas. Él declaró esta situación a las autoridades deportivas de ese entonces en el país y estos decidieron no convocarlo al equipo, pues temían que se usaran dichas fotos como prueba y declararan perdido al equipo por violar los estatutos del torneo.

Pero, ¿qué pasó con «Amorós» Hernández? Tomas Soto continuó en las Series Nacionales. Pero «Amorós» nunca más jugó en nuestros campeonatos. Llama poderosamente la atención que un lanzador de solo 17 años con una soberbia actuación desapareciera completamente del ámbito beisbolero.

En el año 2010 tuve la posibilidad de asistir a una Peña Deportiva efectuada en el municipio capitalino Cerro, en la cual se encontraban varios fundadores de la Serie Nacional como Germán Águila, Franklin Aspillaga, Rafael «Cachirulo» Díaz, Alfredo Street, Lázaro Martínez y Carlos Chapotín, allí pude dialogar y entrevistar a todos estos. Cuando comienzo a indagar sobre el destino de «Amorós» Hernández, los peloteros me indican que le preguntara a Street, ya que él había estado en la preparación y posteriormente integraría el equipo nacional a dichos Juegos Centroamericanos.

Cuando llega el momento de entrevistar a Street, le pregunto por el caso de «Amorós» Hernández, este arroja un poco de luz a la nebulosa alrededor de la historia. Street manifestó:


«Resulta que él estaba en la preselección para asistir a los juegos en Jamaica. No obstante, la dirección del INDER descubrió que este había firmado profesional y que tenía preparado un plan macabro en unión a varios opositores. Después de lanzar abandonaría la delegación y haría público su estatus profesional, lo que conllevaría a la desclasificación del torneo de nuestro equipo«.

Imágenes de la época de Amorós y Street

Al culminar su afirmación se podía palpar la repugnancia de Street al referirse a «Amorós» y a su accionar. Daba a entender porque había sido borrado de la historia y de la memoria de los que lo conocieron.
Sea como sea, la realidad es que al haber firmado no podía jugar en la Serie Nacional. Quizás este sea el único caso posterior a la ruptura con el profesionalismo de un pelotero profesional que jugó en la Serie Nacional. Recordemos casos como el de José Miguel Pineda, que no pudo tirar ni un solo lanzamiento en la Serie Nacional a pesar de tener tremendas condiciones. No pudo jugar nunca por la simple decisión de quedarse en su país.
¿En qué momento especifico «Amorós» Hernández firmó su contrato?

Esta interrogante permanece en la total incógnita, a título personal deduzco que debe haber sido en el mundial juvenil de La Habana en 1961. En ese momento, no se había producido la ruptura con el béisbol profesional aún, por ende los scouts tenían libre accionar dentro del país.

«Amorós» tuvo una actuación muy destacada en este evento y fue el mejor lanzador del mismo. Ganó 2 juegos sin permitir carreras, uno de los cuales fue un no hit – no run al conjunto de Aruba. Además en este mundial se produjo una firma conocida, la del torpedero Alberto Fernández, quien debutó en la Ligas menores un año más tarde. Con la gran actuación que tuvo este lanzador, además de ser catalogado por los especialistas de la época como un gran prospecto, es lógico que fuera firmado.

Ahora, la interrogante previa y otras como por qué no abandonó el país al momento de la firma, serán muy difíciles de responder en el futuro, ya «Amorós» falleció hace algunos años.
¿Qué fue de la vida de este hombre después de haber fracasado su presunto plan?

Pues la lógica indica una salida del país hacia Estados Unidos y comenzar a jugar en base a su contrato. Pero lo cierto es que no aparece ningún registro de actividad deportiva en la nación norteña. Lo que hace surgir otra interrogante.

¿Qué fue lo que sucedió? ¿Por qué no jugó? Talento y condiciones tenía para poder hacerlo. En el año 2015 tuve la oportunidad de indagar en la ciudad de Miami acerca del tema. Resulta que el jugador abandonó Cuba por la vía marítima en una embarcación menor de manera ilegal y su arribo a la nación norteña fue el 14 de agosto de 1962. En esa etapa en Miami estuve dialogando con algunos aficionados y ex jugadores de la Liga Cubana de Exiliados a principios de la década del 60 del pasado siglo en esa ciudad.

Comunicado de la prensa de aquella época sobre Almorós

Allí pude conocer la causa por la cual no pudo jugar. Al abandonar Cuba, la lancha en la que hizo la travesía tuvo problemas mecánicos y tuvieron que ponerse a remar para poder seguir adelante. Me cuentan que, al parecer, el esfuerzo de remar, el cansancio, la poca alimentación, las condiciones extremas de una travesía de este tipo y la edad (18 años) hicieron que su organismo colapsara, ya que estaba en pleno desarrollo y no tenía aún la capacidad física propia de la madurez en esos momentos. Su brazo de lanzar llegó dañado, no rindió en las prácticas del equipo con que había firmado y se le rescindió el contrato. Nunca más jugó.


Sea cual sea la verdad de la naturaleza de la historia de Manuel Enrique «Amorós» Hernández. Lo cierto es que nunca logró ser lo que prometía, uno de los mejores lanzadores del béisbol cubano ya fuera en Cuba o en las Grandes Ligas.

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