La historia del “Sensacional” Kendrys Morales


Por: Alejandro M. Abadía Torres y Gian Franco Gil


Al terminar la XLI Serie Nacional (2001-2002) Kendry Morales se había convertido en el mejor novato en pisar los terrenos cubanos. “El sensacional” – apodado así por el narrador de la emisora Radio COCO – devino rápidamente ídolo de multitud de aficionados, pues con apenas 17 años en sus costillas ocupaba el puesto de cuarto bate en el siempre exigente equipo Industriales.
Con varios récords para quienes se inician en el torneo doméstico aun sin poderse romper: anotadas, hits, home runs, impulsadas, extrabases, total de bases recorridas, slugging y partidos e innings jugados; terminó esa campaña con average de .324 y despachó 21 pelotas (a las dos manos) e impulsó a 82 compañeros. Durante su paso por el béisbol cubano, Kendry bateó a sus anchas, a pesar de no jugar prácticamente en su segundo año debido a lesión.


Antes de partir de la Isla, Morales había conectado en Series Nacionales 287 inatrapables y 37 vuelacercas, para promedio ofensivo global de .330 ¡Una barbaridad! Además, figura entre los bateadores que mejor combinaba fuerza y tacto por aquellos años con ISO (poder aislado) de .208 y BABIP (promedio de pelotas puestas en juego) de .348. Sin dudas capaz de aprovechar, al unísono, fuerza y tacto en acciones positivas para su conjunto, pues el BPO (.997) exhibido por Kendry también deja un grato sabor de boca.


Su excelente desempeño en la temporada regular le llevó al Equipo Cuba, también como cuarto en la tanda ofensiva durante la Copa Intercontinental del 2002 y el Mundial de 2003, ambos certámenes celebrados en La Habana. Con un destaque evidente en eventos internacionales: con par de batazos de vuelta completa, uno con el cual dejó al campo a Brasil y el otro con las bases llenas, contra China Taipei, para darle la victoria a su equipo.


Luego de pensarlo bien y tras varios intentos fallidos, finalmente Kendry Morales salió de Cuba en busca de un contrato para jugar béisbol profesional. En República Dominicana jugó la LIDOM, certamen invernal en la tierra de quisqueyana y el 7 de abril del 2005 pactó con Los Angeles Angels of Anaheim un contrato de $10 millones por seis temporadas. De esta manera comenzó su bregar en el béisbol organizado de los Estados Unidos inicialmente en Clase A, el 21 de mayo de ese año y al vestir la franela de los Rancho Cucamonga Quakes.


Solo tres semanas y un BA de .344 con 5 homeruns bastaron para que fuera subido a doble A para alinear con el Arkansas y, al finalizar la campaña, por los Surprise Scorpions, de AAA. Ante la mirada expectante de miles de seguidores, la mayor promesa de la pelota cubana de inicios de siglo debutó en la Major League Baseball (MLB) el 23 de mayo de 2006.


En su primera temporada en las Mayores, Kendrys disputó 57 partidos, en los cuales bateó 46 hits y cinco bambinazos, pero no fue hasta la campaña de 2009, la primera que jugó completamente, donde obtuvo su mejor rendimiento ofensivo como designado y primera base de los Angels.


Con línea de .306/.355/.263 (AVG, OBP e ISO) el cubano demostró debía de mantenerse en el mejor béisbol del mundo, a pesar de las opiniones en su contra esgrimidas por la prensa deportiva norteamericana en su contra. Ese año consiguió la anhelada marca de 30/100 al disparar 34 homeruns, la mayor cantidad que ha conseguido en una campaña, en impulsar 108 carreras.


La fatalidad tocó a su puerta y lo que constituyó un momento de felicidad se convirtió en la causa de muchos males. El 29 de mayo del 2010 conectó el Grand Slam de su carrera en MLB, pero al deslizarse un home para celebrar el batazo se fracturó su pierna izquierda, por lo cual perdió el resto de la temporada. Los Angels le colocaron en la lista de lesionados cuando exhibía promedio ofensivo de .290, con 11 cuadrangulares y 39 carreras impulsadas en solo 51 partidos. Tampoco pudo ver acción en la zafra de 2011.


Para el 2012 parecía recuperado totalmente y dispuesto a regresar al Big Show por la puerta ancha. Aunque sin repetir lo alcanzado años anteriores, pudo pegar 132 imparables, con 22 homeruns y 73 carreras impulsadas. A finales de ese año, su equipo decidió transferirlo a los Seattle Mariners y para el siguiente año Kendrys tendría nuevo equipo.


Tras firmar por un año con los del Estado de Washington, el exindustrialista encabezó a la franquicia en varios departamentos ofensivos. Nadie en la organización pegó más hits que él (167) ni mantuvieron ese excelente promedio de embasado de .336. Igualmente, encabezó las casillas de impulsadas con 80 y BPO de .711, uno de los mejores en toda su carrera.


Al siguiente año llegó a la organización de los Minnesota Twins, pero apenas jugó con los Twins39 partidos, en los que bateó para .234, con 1 cuadrangular y 18 carreras impulsadas. Después de algunas semanas regresó a los Mariners donde terminó el campeonato.


El 2015 traería su momento de mayor esplendor en las Grandes Ligas, pues alcanzó el lauro más anhelado por cualquier beisbolista profesional, el anillo de la World Series. Contrato por dos años y 17 millones, Kendrys Morales comenzó a jugar para los Kansas City Royals, donde jugó la mayor cantidad de partidos en su carrera con 158. Además del trofeo del Comisionado, el cubano obtuvo el bate de plata gracias a un estelar aporte ofensivo. Al average de .290 sumó 22 vuelacercas, 106 remolques y .801 de BPO, su segundo mejor registro de por vida.


En lo adelante la carrera del estelar pelotero nacido en Cuba transitó por altibajos. Pasados dos años desde que llegó a los Royals partió hacia Toronto para jugar con los Blue Jays otras dos temporadas. Con la franquicia canadiense registró guarismos a tener en cuenta: 49 homeruns; 242 hits, pero llama la atención que, a pesar de su veteranía logró alcanzar un ISO de .195 en su primer año con los Blue Jays y OBP de .331.


Quizás por ello los New York Yankees decidieron otorgarle un contrato en 2019, luego de ser puesto en asignación por los Oakland Athletics, equipo que se hizo con sus servicios a inicios de esa temporada. Con los bombarderos del Bronx terminó Kendrys su bregar en el mejor béisbol del mundo. A lo mejor sus registros de por vida no le valen para figurar en listas selectas, ni mucho menos aspirar al Hall of Fame, pero sin dudas la historia del “Sensacional” Morales es digna de orgullo para los nacidos en una tierra tan beisbolera como la nuestra.

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