José Cardenal, la carrera de un trotamundos


Por: Arian Castro


A la hora de hablar de los peloteros cubanos con un rendimiento de calidad en la Major League Baseball (MLB), la afición mencionará, de seguro, a figuras que deslumbraron con su juego antes de 1960 y luego continuaron en el mejor béisbol del mundo para su calidad, aun cuando las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba se vieron paralizadas. Quizás unos u otros recuerden a aquellos jugadores que abandonaron el país a partir de la década del 90 del pasado siglo, a los cuales se han ido sumando muchos más en la época actual.


Sin embargo, poco se conoce en nuestro país de algunos peloteros que debutaron en las llamadas Grandes Ligas por esa época y que al ser tan jóvenes tampoco fueron vistos en la ya desaparecida Liga de Béisbol Profesional que se disputó hasta principios de la década de 1960. Tal es el caso de José Romario Domec Cardenal, un pelotero natural de Matanzas que jugó en el mejor béisbol del mundo por 18 temporadas.


Cardenal ostenta la condición de ser el último pelotero que dejó la Isla antes de la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos gobiernos, tenía solo 17 años de edad en ese momento, pero ya era visto con un gran talento, lo cual motivó su contratación por la organización de los San Francisco Giants y tres años después fue promovido al primer equipo, donde compartió vestuario con leyendas de la talla de Felipe Alou, Willie McCovey o Willie Mays.


Su extensa carrera le vería vestir el uniforme de otras nueve franquicias de la Gran Carpa: los California Angels, Cleveland Indians, Saint Louis Cardinals, Milwaukee Breewers, Chicago Cubs, Philadelphia Phillies, New York Mets y Kansas City Royals.

Sus números ofensivos no son de los más destacables. Fue en su etapa con los Cubs que tuvo sus mejores temporadas al bate resaltando la campaña de 1975 donde bateó para .317, un average de embasado de .397 y 182 hits. Sin embargo, su versatilidad para desempeñarse en las tres posiciones del outfield le permitió que sus servicios siempre fuesen requeridos, a pesar de ser un hombre de solo 1,70 m de estatura y 150 lbs de peso.


El título de Serie Mundial le fue esquivo en su etapa como jugador. Durante su última temporada en el Big Show logró disputar el Clásico de Otoño con los Royals, pero cayeron ante los Phillies, que por ese entonces eran liderados por Steve Carlton y Mike Schmidt.


Pero a veces la vida de revanchas y esta le llegó como coach de primera base. Tras haber prestado sus servicios para los Cincinnati Reds y los Saint Louis Cardinals fue llamado por los New York Yankees para formar parte del cuerpo de dirección de Joe Torre y, como coach de la inicial, vio cómo los “Bombarderos del Bronx” se agenciaban los títulos de 1998, 1999 y 2000 para luego pasar a los Tampa Bay Devil Rays.


Sus últimos años en la MLB se los dio a los Washington Nationals trabajando en las oficinas de su Gerencia General donde se mantendría hasta el 2009. Su imagen no desaparecería completamente de la vida pública, pues en enero del 2017 seria invitado por la entonces primera dama, Michelle Obama, junto con otros jugadores retirados de los Chicago Cubs a la Casa Blanca a formar parte de las celebraciones por el título logrado por dicho equipo a finales del año anterior.


En la recepción, Michelle Obama le confesó que sentía especial admiración por él, al punto de usar su cabello al estilo afro por esa época y encima la gorra de los Cubs, en alusión el look exhibido por el `pelotero cubano en aquellos años, lo cual muestra el impacto del jardinero cubano en su etapa con el equipo de la “Ciudad de los Vientos”.


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