Fin de la polémica: Aquí el mejor bateador zurdo de las Series Nacionales

Por: Alejandro M. Abadía Torres

Escoger a uno entre miles no es cosa fácil, mucho menos si se trata de un deporte tan polémico como el béisbol. No obstante, el análisis de las estadísticas avanzadas permite clarificar, de cierta forma, lo que no pueden ver los ojos parcializados de los aficionados, quienes, claro está, siempre reconocerán a su jugador de referencia. Por los terrenos cubanos han desfilado centenares de peloteros de tremendísima calidad. Varios de esos bateadores lo hacían a la zurda y en no pocas ocasiones consiguieron grandes hazañas empuñando desde “el lado equivocado del home plate”.
Apoyados en métricas que permiten describir el verdadero desempeño y aporte al equipo desde lo individual, intentaremos establecer la lista definitiva de los mejores zurdos de las Series Nacionales. Para que dicho proceder se realice de la forma más equilibrada y justa posible se han tenido en cuenta aquellos que acumulen, al menos, 3000 comparecencias al bate en campeonatos domésticos. Vale destacar que los datos recopilados tienen en cuenta el rendimiento hasta la pasada 59 Serie Nacional de Béisbol, en el caso de los que aún siguen activos en el deporte.


De guiarnos por los guarismos tradicionales este sería el Top 10 histórico de la llamada pelota revolucionaria y, sin lugar a dudas, Yoandri Urgellés sería nuestro zurdo de oro. El outfield de los Industriales de La Habana acumula, hasta antes de comenzar la actual campaña, un average de por vida de .335 y porcentaje de embasado (OBP) de .428, esto gracias a 1517 hits, 104 homeruns y 755 carreras impulsadas. Nada mal para un hombre aquejado por las lesiones durante gran parte de su carrera.


Sin embargo, dejarlo así no muestra realmente el verdadero aporte, o sea, la diferencia que marcaron estos peloteros para sus equipos. A los bateadores suelen catalogarlos de “buenos” o “estelares” si pueden mantener altos promedios de bateo. En efecto, no debemos, ni podemos renunciar al average, pues este permite conocer la frecuencia con la que el jugador conecta de hit. No obstante, esto supone que todas las conexiones de este tipo tengan el mismo valor y como sabemos, no es igual un sencillo que un doble, un triple o un cuadrangular.


Tampoco altos acumulados de carreras remolcadas o anotadas resuelven el problema. Tanto una como otra son dependientes, es decir, resultan circunstanciales y ajenas al hombre en turno, pues este no puede controlar que cada vez que empuñe el bate tenga compañeros en las almohadillas A la hora de comparar jugadores debemos emplear métricas que describan la verdadera habilidad individual.


El llamado average secundario (SecA) se utiliza poco en el contexto cubano, pero lo cierto es que revela un componente importantísimo a la hora de valorar las condiciones de un pelotero. El SecA toma en consideración las bases por bolas y robadas. Dicho de otra manera, indica el número de almohadillas obtenidas, independientemente del average de bateo tradicional.


Antonio Muñoz lidera este departamento, seguido de Alexander Malleta, Alejo O’Reilly y compañía. En el caso del gigante del Escambray, nadie duda de su espectacularidad como slugger, pero el SecA de .467 revela, además, su disciplina y paciencia en el plato, con 1556 boletos de libre tránsito y 73 de forma intencional, a pesar de que, en 24 temporadas, el inicialista de los equipos de las provincias centrales acumuló saldo de 62 bases robadas.


BABIP o promedio de pelotas puestas en juego ¿Qué nos revela este indicador? Según refiere el sitio en español sabermétrico.com, el mismo permite determinar la media de conexiones que no resultaron en error o en cuadrangular, que si bien pone en juego la esférica su resultado no es afectado por la defensa. Aquí se descartan igualmente las bases por bolas y los ponches.


En este apartado, el camagüeyano Loidel Chapellí comanda la muestra con el mejor BABIP entre los bateadores de la mano contraria con .374. Al agramontino le siguen en el odio el propio Urgellés (.368) y Yasser Gómez (.361). Mantener un BABIP por encima de .300 significa que cada pelota puesta en juego tendrá 30 por ciento de posibilidades de terminar en hit.


La verdadera estadística para medir fuerza al bate, ISO o poder aislado establece claramente la verdadera dimensión del llamado slugger debido a que en su fórmula resta los sencillos a las bases conseguidas con dobles, triples y cuadrangulares, con lo cual se mide la capacidad de dar extrabases, o sea, el poder bruto del bateador.


Solo tres zurdos en Cuba logran superar los .200 en este apartado, cuando el promedio ronda los .155. Antonio Muñoz (.233), Alejo O’Reilly (.206) y Ariel Benavides (.204) destacan entre los mejores entre los mejores bateadores de largo metraje. El cienfueguero conectó un total de 774 extrabases de por vida, mientras que sus más cercanos perseguidores exhiben 475 y 410 respectivamente.


Hasta ahora habíamos analizado el desempeño de estos atletas por separado y en diferentes sectores: capacidad de embasarse, saber esperar el boleto, poner la bola en juego, fuerza al bate. Para llegar a la conclusión de cuál de todos ellos constituye el mejor zurdo de las Series Nacionales debemos remitirnos a una métrica que abarque todos estos aspectos de conjunto para descubrir el rendimiento de los atletas en función del equipo, que en definitiva es la esencia del béisbol.


El llamado BPO (base por out) esclarece todas estas dudas al sumar hits, bases por bolas, bases robadas, pelotazos, además de las bases ganadas para su equipo a través de toques de bola y fly de sacrificio, dividido entre los outs que este comete, incluido doble plays, sacrificios y cogido robando.
De esta manera, Antonio Muñoz figura como nuestro mejor exponente en cuanto a siniestros se refiere. A la extensa gloria que cubre al “Gigante del Escambray” se le suma la de ser, además, el zurdo que más aportó bate en mano. Para algunos esto pudiera parecer el descubrimiento del agua tibia, pero de seguro la mayoría, al menos detractora del conjunto Industriales imaginaron que a la caza del mítico número 5 se halla el dueño del “guante infinito”, Javier Méndez y seguidamente, cerrando el podio, uno de los bateadores más talentosos que ha pasado por nuestra pelota y de los más subvalorados también, Ariel Benavides.

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