De estadios y de glorias, nacimiento del Moderno Almendares Park

Por: Dr. Oscar Fernández Flores

La historia del béisbol no puede desligarse de equipos emblemáticos, jugadores legendarios o estadios de referencia, son estos últimos, la plaza donde se produce la magia beisbolera. En Cuba, país de una rica tradición de pelota contó con magníficas instalaciones para albergar las distintas ligas desarrolladas a todo los largo y ancho de la isla. Sin dudas el llamado Moderno Almenares Park contribuyó a enriquecer la práctica del deporte de las bolas y los strikes en estos lares.

Su inauguración se produjo el domingo 21 de abril de 1918 y coincidió con la apertura del Campeonato Nacional de Amateurs. La banda militar amenizó el acto y el señor secretario de guerra y de marina lanzó la primera bola. Los nuevos terrenos que el señor Abel Linares denominó Moderno Almendares Park, y que conservó el mismo nombre de la antigua instalación beisbolera, surgida en el siglo XIX en la avenida Carlos III, perseguía perpetuar para la historia un nombre tan glorioso del béisbol cubano.

Estos terrenos se situaron en una magnífica explanada perteneciente a la finca “La Misericordia”, propiedad de la señora María Regla Sañudo de Muñoz cerca de los antiguos terrenos de Eugenio Jiménez en la Avenida de Carlos III. El nuevo campo tuvo una superficie de 184 m x 146 m. Se puede afirmar de manera categórica que después de los terrenos del Braves Field, del Boston National, este nuevo stadium se encontraba entre los mayores del mundo destinados para jugar béisbol.

La flamante instalación se erigió al final de la calle de Pozos Dulces en el sitio que ocupa actualmente la Terminal de Ómnibus de La Habana. Al igual que el antiguo Almendares Park, este estadio se hallaba situado cerca de la Quinta de los Molinos, en una elevación próxima a la Colina, donde se encontraba El Castillo del Príncipe y cerca del Paradero de los Tranvías.

La necesidad de dar comienzo al campeonato nacional de amateurs obligó a la inauguración de este campo deportivo sin que estuviese completamente terminado. Al momento de la oficialización, dicho centro tuvo una glorieta de dos pisos con capacidad para dos mil personas, un pequeño stand de dos escaños detrás del home con capacidad para 600 espectadores, y tres secciones de graderías de sol para 2000 aficionados.

Esta nueva instalación, a diferencia de su predecesor, solamente dispuso de una glorieta y gradería de sol. Adicionalmente, el nuevo campo beisbolero contó con un gran salón para baile, oficinas administrativas y cuartos para atletas. Para finales del mes de mayo se terminaron las obras de un nuevo gran stand, con 2000 sillas idénticas a las que existían en el mítico estadio de Polo Rounds en Estados Unidos., Además, se construyeron asientos adicionales de Sol a los existentes para sumar unas 4000 personas más.

Los bancos de ambos equipos estaban situados junto a la línea de primera base, separados por un tabique de madera. Según el inolvidable cronista Eduardo Robreño, el Stadium era de dimensiones extraordinarias. La vaya del jardín izquierdo estaba al menos a unos 500 pies de distancia, y según el cronista ningún jugador llegó jamás a sacarla del parque por esa zona del terreno. La cerca del jardín derecho, aunque era baja estaba a unos 400 pies y solo grandes sluggers de la época como Cristóbal Torriente, Alejandro Oms, Oscar Charleston y Jud Wilson, entre otros, lograron sacarla por encima de las vallas. Por el centro del terreno la distancia era muy superior a los 500 ft, al igual que el anterior Almendares Park, desde el fondo de los jardines se podía divisar las palmeras de la Quinta de los Molinos.

En octubre de 1926, la capital fue azotada por un huracán que afectó seriamente la instalación, por lo que resultó necesario iniciar su reconstrucción. Aunque quedó con un solo piso, se continuó jugando ahí hasta el año 1932 que se dejó de jugar béisbol profesional. El Moderno Almendares Park fue la sede principal del béisbol profesional cubano en el período de 1918-1932, aunque jugaron partidos en la Boulanger de Santa Clara, Aida de Past de Cienfuegos, el Palmar de Junco y el Salón Lobo de Regla.

Es necesario destacar que en este estadio hizo su debut como pelotero profesional el Inmortal Martín Dihigo. El 21 de enero de 1923 Dihigo bateó de emergente por el Club Habana, en sustitución del jugador José (Cheo) Hernández.

Entre los equipos de Grandes Ligas que visitaron el Moderno Almendares Park aparecen los Piratas de Pittshburg, que como parte de la temporada americana lo hicieron en el otoño de 1919. En 1920 los Gigantes de New York, acompañados del legendario Babe Ruth, que se les incorporó a finales del mes de octubre, sostuvieron una serie amistosa con los conjuntos Habana y Almendares.

Por el Moderno Almendares Park desfilaron muchas de las figuras icónicas del béisbol de las Ligas Negras, que hoy se encuentran en el Salón de la Fama de Cooperstown, entre estos se encuentran: Oscar Charleston, John Henry Floyd, James Gorl, Papa Bell, Judy Johuson, Jud Wilson y Leroy Prige, entre otros extranjeros. Cristóbal Torrientes, Martin Dihigo y José Méndez Báez tuvieron destaque entre los cubanos.

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