1917: Béisbol ¿En terreno de caballos?

Por: Dr. Oscar Fernández Flores

La de 1917 fue una temporada sui-géneris para la pelota rentada en la Mayor de las Antillas. Denominada ese año “Liga Cubano-Americana” de béisbol se disputó en el hipódromo Oriental Park de Mariano. Para su realización resultó necesario construir un campo de béisbol en el centro de dicha instalación hípica y edificar, a su vez, cercas adicionales que albergaran a los aficionados. Aquella fue una serie corta, de solamente 14 desafíos, comenzada el 29 de enero de 1917 y concluida el 26 de marzo de ese año.


Sin dudas, llama la atención el hecho de que por primera vez se jugara fuera de una instalación beisbolera, pues hasta ese momento los partidos de la Liga Cubana de Béisbol Profesional se disputaban en el Almendares Park.


Además, el presidente del certamen provenía de tierras anglosajonas, se trató del estadounidense Mr. H.D. Brown, quien por demás bautizó a varios de los equipos participantes con nombres extranjeros, en este caso, Orientales, Red Sox y White Sox. Sin embargo, los jugadores participantes fueron cubanos, salvo la excepción del lanzador americano Earl Hamilton que actuó con el club Orientales.


Actuaron como árbitros en la contienda Inocente Mendieta y Antonio Mesa. Los directores participantes fueron: Por Orientales Armando Mansans, Miguel Ángel González lideró los Red Sox y Agustín Molina los White Sox.


El equipo de los Orientales dominó la campaña con ocho victorias y seis fracasos. A continuación, Red Sox y White Sox empataban en el segundo escaño con seis ganados y siete perdidos.


Adolfo Luque destacó entre los bateadores al terminar de líder con .355 de average. Entre los lanzadores resaltó el nombre del propio Luque de Orientales y Emilio Palmero de Red Sox, ambos con cuatro victorias apuntadas a su favor. Mientras tanto, José Acosta se llevó el premio entre los serpentineros al concluir con mejor promedio de juegos ganados y perdidos (.667).


La razón por la cual las acciones pasaron al recinto marianense se debe a que, en esos momentos, en los terrenos que actualmente ocupa la Terminal de Ómnibus de La Habana, el Moderno Almendares Park comenzaba a tomar forma como la nueva casa de la pelota profesional en el país.

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